Manantiales de Axocopan en Atlixco Puebla Destacado

Viernes, 05 Mayo 2017 21:27 Escrito por  Redacción Publicado en Historias Visto 202 veces
Foto por Alicia Flores Jiménez / www.lared.news Foto por Alicia Flores Jiménez / www.lared.news

Al suroeste de Atlixco y a pocos kilómetros, se ubican los manantiales de Axocopan, que significa “lugar de agua agria”, y cuyas aguas medicinales son muy estimadas y analizadas en el año de 1889, por el Químico y Profr. Don Bibiano Carrasco, recomendando las aguas de Axocopan  para el tratamiento de las enfermedades del estómago, riñones, hígado, artritis, neurastenia, gota y diabetes, ya que durante 12 años las había recetado  con verdadero éxito, para la curación de todas estas enfermedades. Algunas veces las recetó como bebida y es excelente ya que es parecida al agua de “Tehuacán” y otras como baño y resulta mejor para la salud.

Durante el año de 1692, según versión escrita por el Lic. Diego Jaimes Ricardo, manifiesta que 15 años atrás, en el curato de indios de Atlixco, ministrado por religiosos del Sr. San Francisco, aconteció un caso de idolatría. El padre de nombre Sebastián  fue informado por una india cristiana, que en el pueblo de Jococopa, algunos indios  iban a idolatrar a escondidas y a deshoras las aguas del arroyo, cuyas aguas son agrias y tienen allí su origen manantial; el padre Sebastián entró en cuidado de averiguar el caso y acompañado de algunos fieles a su mando, se traslado al lugar y disfrazados para no ser reconocidos. Ya en horas de la madrugada, vieron llegar a algunos indios e indias, que juntándose en las orillas del manantial traían un carretón  enramado con bonitas flores y ramas, pusieron en medio del lugar una vasija con agua del arroyo y alrededor algunos sahumadores con lumbre, en los que quemaban incienso y copal, al mismo tiempo se unieron 6 indios y comenzaron a tirar del carretón , yendo los demás indios atrás en procesión y con gran fiesta y regocijo, y un indio que hacia oficio de sacerdote, iba incensando el agua, pero cuando más orgullosos estaban en su procesión de idolatría sacrílega, salieron de su escondite el padre Sebastián y sus acompañantes y con el celo que debía defender la honra de Dios, arremetió con los suyos al carretón y carretoneros, y deshaciendo todo  y con desprecio arrojó el agua al suelo, reprendiendo severamente la idolatría y la maldad de los indios, de inmediato hizo aprehender a todos los hombres y mujeres, a los que encarceló y los castigó públicamente a latigazos y rigurosas penitencias, para temor y ejemplo de todos los demás indios, los mas culpables fueron vendidos como esclavos en trapiches y obrajes.

 

Estos datos fueron recopilados de un pergamino apolillado que data del año de 1692 con el título de “Luz y método de confesar idolatrías y destierro de idolatrías”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Modificado por última vez en Sábado, 06 Mayo 2017 03:41