Ciudad del Cabo, a 70 días de quedarse sin agua

Miércoles, 21 Marzo 2018 22:18 Escrito por  SARA SELVA ORTIZMadrid Publicado en El Mundo Visto 574 veces
Varias personas hacen cola para llenar garrafas de agua procedente de un arroyo en un punto de recogida en Ciudad del Cabo (Sudáfrica). / NIC BOTHMA (EFE) Varias personas hacen cola para llenar garrafas de agua procedente de un arroyo en un punto de recogida en Ciudad del Cabo (Sudáfrica). / NIC BOTHMA (EFE)

A partir del 12 de abril, el día cero, los habitantes de la segunda ciudad más importante de Sudáfrica tendrán que consumir como máximo 25 litros de agua por persona y día.

Ahora están obligados a no superar los 87 litros. Dentro de unos días, el 1 de febrero, serán 50. La jefa de gobierno de la provincia, Helen Zille, cree que así el día cero podría evitarse: "Tenéis que ahorrar agua como si vuestra vida dependiera de ello, porque depende de ello"

Lo llaman el día cero. El día en el que los grifos de la segunda ciudad más importante de Sudáfrica dejarán de funcionar. A partir del 12 de abril, los habitantes de Ciudad del Cabo tendrán que recoger sus 25 litros diarios en uno de los 200 puntos de distribución de la ciudad. Solo los hospitales y las clínicas seguirán teniendo acceso a agua para consumo humano. "Si llega el día cero, Sudáfrica volverá repentinamente a la Edad Media", dice Anthony Turton, un activista medioambiental sudafricano, "veremos a la gente haciendo cola con cubos y garrafas, se reducirá la producción económica y aumentará el riesgo de enfermedades".

Mientras se acerca el día, las autoridades luchan para evitar que llegue y que se produzca lo que han descrito como una catástrofe nacional. Ahora, los residentes están obligados a consumir como máximo 87 litros de agua por persona y día. Dentro de unos días, el 1 de febrero, serán 50. La jefa de gobierno de la provincia, Helen Zille, cree que así el día cero podría evitarse. "Tenéis que ahorrar agua como si vuestra vida dependiera de ello, porque depende de ello", dijo la semana pasada en una rueda de prensa, "nadie debería estar duchándose más de dos veces a la semana". Han pedido que no se laven los coches, que no se rieguen los campos de fútbol, que se cierren las cisternas de las casas y que se restrinja el aseo diario.

Pero pese a las advertencias, solo el 40% de la población está limitando su consumo de agua a esos 87 litros diarios. Magalie Bourblanc, experta en agua y clima de la Universidad de Pretoria, cree que es fundamental que se conciencie a la población sobre lo preciado que es este bien. "Sudáfrica es uno de los países más secos del mundo y aun así se consume más que lo que marca la media mundial. Se consumen 250 litros por persona y día, mientras que la media ronda los 170. Hay que reducir el consumo y para eso hay que cambiar el concepto del agua que hay en el país". Esto es consecuencia, en parte, de una falta de información. "La gente no había sido informada de la gravedad de la crisis y de la magnitud de las consecuencias".

 En una sociedad con tantas desigualdades, estas restricciones no afectan a todo el mundo por igual. De hecho, en muchas partes de Sudáfrica, ya llevan años viviendo en el día cero. En los asentamientos irregulares, como el de Siyahlala, miles de personas comparten un punto de recogida de agua y viven con 20 litros  por persona y día. Ellos no notarán la diferencia cuando llegue el 12 de abril porque no tienen grifos ni baños en sus casas. La alcaldesa de Ciudad del Cabo ha anunciado que a estos asentamientos no se aplicarán las restricciones. "Lo que va a pasar es que mientras los ricos pueden comprarse botellas de agua y almacenarlas, los pobres no", dice Magalie.

 

¿Es la sequía la causa?

Nadie niega que entre las causas de esta crisis de agua está la sequía que sufre la región, la peor en un siglo. Es lo que defiende Piotr Wolsky, un hidrólogo de la Universidad de Ciudad del Cabo: "El principal problema es la gravedad de la sequía, que es un evento meteorológico. El cambio climático contribuye a que sea más grave, pero en realidad las sequías y las inundaciones ocurren en todos los climas, la cuestión es cómo nos adaptamos a ese clima". Y Sudáfrica parece haberlo hecho tarde y mal. No es la primera vez que el país sufre una sequía, lo que lleva a pensar que la crisis de ahora podría haberse evitado. Por eso, para algunos expertos, como Anthony, el centro del problema no está tanto en la falta de lluvias, sino en cómo han reaccionado los políticos: "Es absolutamente un problema causado por el hombre. Es la consecuencia de un fracaso del Gobierno que no ha tomado las medidas que tenía que tomar. La gente que está en el poder es la responsable de tomar esas decisiones y no lo han hecho".

 Mientras las presas que alimentan el sistema de abastecimiento de agua de la ciudad se vaciaban, el gobierno municipal, del partido Alianza Democrática, y el nacional, del Congreso Nacional Africano, se han intentado culpar mutuamente. "Esto podría haberse evitado si se hubieran hecho los planes adecuados", explica Magalie, "Sudáfrica está acostumbrada a gestionar los sistemas de abastecimiento de agua y sabe que tiene que planear cómo afrontar las futuras demandas antes de que el agua se acabe y para eso hay que aplicar restricciones en distintos sectores, pero esas restricciones no son decisiones populares, así que los políticos son reacios a implementarlas. Es una sequía muy grave, sí, pero las sequías no son inesperadas en este país".

 

Los desplazados por el clima

Lo de Ciudad del Cabo no es un problema aislado, sino más bien global. De hecho los expertos prevén que las sequías sean cada vez más habituales, más largas y severas. Es una de las causas de los desplazamientos de población y algo que, según Anthony, puede ocurrir en Ciudad del Cabo. “Si la economía colapsa y no hay agua, la gente comenzará a mudarse a otros lugares que ya tienen de por sí mucha presión y entonces habrá más gente luchando por los mismos recursos”.

 Cada año alrededor de 20 millones de personas se ven forzadas a desplazarse por razones relacionadas con el clima, pero no son reconocidos como refugiados. Está pasando en países como Somalia o Bangladesh. Las sequías hacen que los ganados mueran y las inundaciones que no haya agua potable, así que las personas se ven forzadas a dejar sus hogares y cruzar las fronteras, pero según la Convención de Ginebra de 1951, no son refugiados. En el mundo hay más de dos mil millones de personas que no tienen acceso a agua potable.

 

 

 

 

 

 

 

Modificado por última vez en Miércoles, 21 Marzo 2018 22:27