La celebración de Día de Muertos

Lunes, 30 Octubre 2017 22:03 Escrito por

Las ánimas llegan en forma ordenada. A los que tuvieron la mala fortuna de morir un mes antes de la celebración no se les pone ofrenda, pues se considera que no tuvieron tiempo de pedir permiso para acudir a la celebración, por lo que sirven solamente como ayudantes de otras ánimas. El 28 de octubre se destina a los muertos que fueron asesinados con violencia, de manera trágica; el 30 y 31 de octubre son días dedicados a los niños que murieron sin haber sido bautizados (limbitos) y a los más pequeños, respectivamente; el 1 de noviembre, o Día de Todos los Santos, es la celebración de todos aquellos que llevaron una vida ejemplar, celebrándose igualmente a los niños. El día 2, en cambio, es el llamado Día de los Muertos, la máxima festividad de su tipo en nuestro país, celebración que comienza desde la madrugada con el tañido de las campanas de las iglesias y la práctica de ciertos ritos, como adornar las tumbas y hacer altares sobre las lápidas, los que tienen un gran significado para las familias porque se piensa que ayudan a conducir a las ánimas y a transitar por un buen camino tras la muerte.

El altar de muertos

Como ya comentamos, el altar es la representación iconoplástica de la visión que todo un pueblo tiene sobre el tema de la muerte, y de cómo en la alegoría conduce en su significado a distintos temas implícitos y los representa en forma armónica dentro de un solo enunciado.

El altar de muertos es un elemento fundamental en la celebración del Día de Muertos. Los deudos tienen la creencia de que el espíritu de sus difuntos regresa del mundo de los muertos para convivir con la familia ese día, y así consolarlos y confortarlos por la pérdida.

El altar, como elemento tangible de tal sincretismo, se conforma de la siguiente manera. Se coloca en una habitación, sobre una mesa o repisa cuyos niveles representan los estratos de la existencia. Los más comunes son los altares de dos niveles, que representan el cielo y la tierra; en cambio, los altares de tres niveles añaden a esta visión el concepto del purgatorio. A su vez, en un altar de siete niveles se simbolizan los pasos necesarios para llegar al cielo y así poder descansar en paz. Este es considerado como el altar tradicional por excelencia. En su elaboración se deben considerar ciertos elementos básicos. Cada uno de los escalones se forra en tela negra y blanca y tienen un significado distinto.

En el primer escalón va colocada la imagen de un santo del cual se sea devoto. El segundo se destina a las ánimas del purgatorio; es útil porque por medio de él el alma del difunto obtiene el permiso para salir de ese lugar en caso de encontrarse ahí. En el tercer escalón se coloca la sal, que simboliza la purificación del espíritu para los niños del purgatorio. En el cuarto, el personaje principal es otro elemento central de la festividad del Día de Muertos: el pan, que se ofrece como alimento a las ánimas que por ahí transitan. En el quinto se coloca el alimento y las frutas preferidas del difunto. En el sexto escalón se ponen las fotografías de las personas ya fallecidas y a las cuales se recuerda por medio del altar.

Por último, en el séptimo escalón se coloca una cruz formada por semillas o frutas, como el tejocote y la lima.

Las ofrendas y su significado

Las ofrendas deben contener una serie de elementos y símbolos que inviten al espíritu a viajar desde el mundo de los muertos para que conviva ese día con sus deudos.

Entre los elementos más representativos del altar se hallan los siguientes:

Imagen del difunto. Dicha imagen honra la parte más alta del altar. Se coloca de espaldas, y frente a ella se pone un espejo para que el difunto solo pueda ver el reflejo de sus deudos, y estos vean a su vez únicamente el del difunto.

La cruz. Utilizada en todos los altares, es un símbolo introducido por los evangelizadores españoles con el fin de incorporar el catecismo a una tradición tan arraigada entre los indígenas como la veneración de los muertos. La cruz va en la parte superior del altar, a un lado de la imagen del difunto, y puede ser de sal o de ceniza.

Imagen de las ánimas del purgatorio. Esta se coloca para que, en caso de que el espíritu del muerto se encuentre en el purgatorio, se facilite su salida. Según la religión católica, los que mueren habiendo cometido pecados veniales sin confesarse deben de expiar sus culpas en el purgatorio.

Copal e incienso. El copal es un elemento prehispánico que limpia y purifica las energías de un lugar y las de quien lo utiliza; el incienso santifica el ambiente.

Arco. El arco se coloca en la cúspide del altar y simboliza la entrada al mundo de los muertos. Se le adorna con limonarias y flor de cempasúchil.

Papel picado. Es considerado como una representación de la alegría festiva del Día de Muertos y del viento.

Velas, veladoras y cirios. Todos estos elementos se consideran como una luz que guía en este mundo. Son, por tradición, de color morado y blanco, ya que significan duelo y pureza, respectivamente. Los cirios pueden ser colocados según los puntos cardinales, y las veladoras se extienden a modo de sendero para llegar al altar.

Agua. El agua tiene gran importancia ya que, entre otros significados, refleja la pureza del alma, el cielo continuo de la regeneración de la vida y de las siembras; además, un vaso de agua sirve para que el espíritu mitigue su sed después del viaje desde el mundo de los muertos. También se puede colocar junto a ella un jabón, una toalla y un espejo para el aseo de los muertos

Flores. Son el ornato usual en los altares y en el sepulcro. La flor de cempasúchil es la flor que, por su aroma, sirve de guía a los espíritus en este mundo.

Calaveras. Las calaveras son distribuidas en todo el altar y pueden ser de azúcar, barro o yeso, con adornos de colores; se les considera una alusión a la muerte y recuerdan que esta siempre se encuentra presente.

Comida. El alimento tradicional o el que era del agrado de los fallecidos se pone para que el alma visitada lo disfrute.

Pan. El pan es una representación de la eucaristía, y fue agregado por los evangelizadores españoles. Puede ser en forma de muertito d e Pátzcuaro o de domo redondo, adornado con formas de huesos en alusión a la cruz, espolvoreado con azúcar y hecho con anís.

Bebidas alcohólicas. Son bebidas del gusto del difunto denominados “trago” Generalmente son “caballitos” de tequila, pulque o mezcal.

 Objetos personales. Se colocan igualmente artículos pertenecientes en vida a los difuntos, con la finalidad de que el espíritu pueda recordar los momentos de su vida. En caso de los niños, se emplean sus juguetes preferidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La obra e influencia de esta gran artista plástica impactó a estrellas del espectáculo como Barbra Streisand, Jack Nicholson y Madonna

Nacida en el seno de una familia acaudalada en Varsovia, Polonia, Tamara de Lempicka, fue una pintora polaca que destacó por la belleza de sus retratos femeninos y desnudos, de pleno estilo art decó.

Su producción se centra en retratos femeninos y en desnudos de ambos sexos. Siguiendo la tendencia de lapintura art decó, pintaba mujeres etéreas, con ropajes flotantes y dedos largos, si bien dan una impresión férrea y escultural por la pincelada pulida y los marcados contrastes de luces y sombras; son sus mejores ejemplos, junto con los desnudos.

El 18 de marzo de 1980, Tamara de Lempicka muere en Cuernavaca (México). Su hija Kizette, complaciendo el sueño de su madre y acompañada del escultor mexicano Víctor Manuel Contreras (heredero de gran cantidad de las obras de la pintora), subió a un helicóptero y arrojó las cenizas de Tamara en el cráter del volcán Popocatépetl, en Puebla.

La obra e influencia de esta gran artista plástica impactó a estrellas del espectáculo como Barbra Streisand, Jack Nicholson y Madonna, de quienes se dice que coleccionaban sus pinturas.

 Por otra parte, la “Reina del Pop” se inspiró en Lempika, para su video Vogue de 1990. Mientras que la misma Madonna ocupó el cuadro de la artista titulado “Andrómeda”, para su video Open Your Heart.

 

 

 

 

 

 

En el 2008 sorprendió al mundo al mostrarse "embarazado" y, a pesar de las dificultades, afirma que ahora la vida le sonríe

Seguramente, al leer el nombre de Thomas Beatie no tengas una referencia inmediata, pero si te decimos que en el 2008 se convirtió en el primer hombre embarazado, tal vez lo recuerdes.

Este chico se convirtió en un verdadero fenómeno mundial que llamó la atención de millones de personas, pero ya han pasado varios años de eso y hoy, su vida ha cambiado por completo.

Thomas nació y creció siendo mujer. De hecho, se convirtió en modelo y ganó varios concursos, pero nunca se sintió plenamente identificado con su género, así que cuando tenía 23 años de edad, inició un procedimiento hormonal para convertirse en hombre.

De acuerdo con 20 Minutos, fue a base de cirugías y tratamientos como logró su objetivo, aunque prefirió no modificar sus genitales porque deseaba poder ser la madre de sus propios hijos, si es que éstos llegaban algún día.

Posteriormente se casó con Nancy Gillespie, con quien tuvo varios problemas para poder tener hijos, por lo que ambos decidieron que fuera Thomas quien los concibiera. Fue entonces cuando su secreto quedó al descubierto ante el mundo…

Entre 2008 y 2010 tuvieron tres hijos completamente sanos y él se convirtió en el primer hombre que era oficialmente “madre de sus hijos”. Parecía que tenía la familia perfecta, pero su matrimonio comenzó a llenarse de problemas. La pareja inició una dura batalla legal de cuatro años, y en ese periodo, Thomas se enamoró de Amber Nichols, la directora del centro escolar al que llevaba a sus pequeños, según cita Difundir.org.

Llegó al altar una vez más y, aunque afirma que pasó por momentos muy tristes al enfrentar el rechazo social en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, hoy se encuentra nuevamente casado y afirma que la vida le sonríe.

Aunque Beatie sentía que su vida estaba en peligro por las constantes amenazas que recibía en la calle y en las redes sociales, se volvió un ejemplo para las personas que se encontraban en su misma situación.

 Ahora es un abogado que defiende a las personas transgénero y que da pláticas motivacionales. Vive en un hogar feliz y usa las redes sociales, en las que lo han insultado, para compartir las alegrías que le da la vida.

 

 

 

 

 

 

 

La historia de México lo coloca como un héroe, pero hay investigadores que afirman que nunca existió

La historia de México nos señala que el 28 de septiembre de 1810, a unos días de que iniciara el movimiento de Independencia en México, “El Pípila”, en un acto heroico, quemó el portón de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato, donde se resguardaba el Ejército Realista.

Juan José de los Reyes Martínez era un minero de San Miguel de Allende, que se unió a los Insurgentes del cura Miguel Hidalgo y Costilla, a fin de luchar por la Independencia de la Nueva España.

Era un hombre mestizo, de pelo lacio y negro, ojos rasgados, fuerte y valiente. El sobrenombre de “El Pípila” se debe a que su piel era parecida al plumaje del guajolote, y a la hembra de esta ave se le llamaba así: pípila.

Este minero acompañó al ejército de Hidalgo y Allende, desde San Miguel El Grande, su pueblo natal, hasta la ciudad de Guanajuato, donde los últimos españoles, ya vencidos, tomaron como fuerte la Alhóndiga, donde se guardaban granos y semillas. La única manera de lograr la victoria, era tomar este lugar.

Los ataques que habían realizado para llegar a la Alhóndiga parecían inútiles, por lo que Miguel Hidalgo mencionó que la única manera de entrar ahí era quemando el portón principal. “El Pípila” fue el elegido para realizar dicha acción.

De los Reyes Martínez se puso una gran losa de cantera sobre la espalda para cubrirse de los disparos, y con ella se fue arrastrando pecho tierra hacia la entrada de la Alhóndiga. En una mano portaba una antorcha y en la otra, brea o aceite, el cual untó en el portón, con lo que inmediatamente se incendió el umbral, y permitió al Ejército Insurgente penetrar la fortaleza y pelear contra los españoles para adueñarse de ella, según cita Azteca Noticias.

Así fue como contribuyó al triunfo de los Insurgentes. De hecho, se dice que participó en otras batallas, pero que finalmente regresó a trabajar en las minas y murió el 25 de julio de 1863.

Sin embargo, para muchos, “El Pípila” es un mito. Afirman que no hay pruebas, documentos o referencias que constaten su existencia.

De acuerdo con la Doctora en Historia de México, Úrsula Camba Ludlow: “este personaje revela mucho del imaginario colectivo en México, es muy difícil demostrar la existencia de 'El Pípila', hay investigadores como Carlos García, que señalan que es un mito completamente infundado”. Así lo publica El Universal.

En el libro Instrucciones para vivir en México, Jorge Ibargüengoitia, señala que en la biografía de Miguel Hidalgo y Costilla nunca se hace mención del encuentro que sostiene con Juan José de los Reyes, ni la plática en la que le encomienda la quema de la puerta de la Alhóndiga.

 El historiador Carlos Eduardo Díaz, en el texto 100 personajes pintorescos en la historia de México escribe: “Hidalgo supo que la única manera de tomar este depósito era incendiar la puerta. Por eso, exclamó con valerosa voz: '¡Pípila! La Patria necesita tu valor, ¿te atreves a quemar la puerta de la alhóndiga?'. Juan José no lo pensó. Se ató una losa a la espalda y, entre la lluvia de balas, cumplió su cometido gracias a una antorcha. Hermosa y patriótica historia. Lástima que es falsa. Hidalgo estaba demasiado lejos, a salvo de las balas, y 'El Pípila' jamás existió”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Feliz Día Del Maíz “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz...” -José Martí

Con una gran reputación en el mundo de la gastronomía, el maíz es el sello de la identidad de la comida mexicana. Fue en esta tierra donde se cultivó por primera vez y desde entonces lo podemos ver en las mesas de los mexicanos cada vez que nos sentamos a comer.

La UNESCO reconoció en 2010 que el maíz como una base de la cocina tradicional mexicana, que en ese mismo año se inscribió como Patrimonio Cultural Inmaterial. “Los elementos básicos del sistema son: el maíz, los frijoles y el chile”.

El papel del maíz desde la dieta prehispánica ha seguido jugando un rol importante en la cultura, para los amantes de la tortilla, de los elotes, el esquite o el pan de este manjar, no hay alimento más importante en su mesa, por ello en De10.mx queremos celebrar el Día Nacional del Maíz, con un recuento de algunos de sus beneficios.

Antioxidantes

El maíz es una fuente importante de antioxidantes que previenen la formación de radicales libres y por tanto de enfermedades cancerígenas. Algunos de sus compuestos han sido usados con éxito para combatir tumores de cáncer de mama y próstata.

Es sano para el embarazo

El maíz alberga altos niveles de vitamina B, la cual reduce el riesgo de que los bebés nazcan con defectos en el cerebro y la médula espinal. Por este motivo es ideal para las embarazadas.

Disminuye el riesgo de sufrir un ataque al corazón

La vitamina B1 que contiene el maíz disminuye la homocisteína, por lo tanto también reduce el riesgo de sufrir un ataque al corazón, pero es importante destacar que los estos juegan un papel importante cuando están en conjunto con los antioxidantes.

Puede protegerte del Alzheimer

Ya que el maíz tiene una gran cantidad de antioxidantes, más que otros cereales, estos ayudan a nuestro organismo a evitar los radicales libres que permiten prevenir la enfermedad degenerativa. El cereal también es alto en vitamina D.

 Combate el estrés

Debido al ácido pantoténico que contiene favorece la función de las glándulas suprarrenales que permiten que los niveles de estrés se mantengan a raya.

Tiene pocas calorías

A pesar de lo que solemos pensar, el maíz no tiene gran cantidad de calorías, pero para que conserve sólo 86 por media taza, lo mejor es no ponerle mantequilla ni mayonesa ni queso, así se mantendrá en su forma original.

Excelente fuente de fibra

Debido a su alto contenido de fibra es un excelente ayudante para la digestión, por ello su consumo permite regular los niveles de colesterol en el cuerpo, así como los de la glucosa, por lo que disminuye los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Ayuda a para un sangrado

La medicina tradicional china suele usar el maíz para parar un sangrado, por lo cual es recomendable utilizarlo sólo en una emergencia y si no tienes otra forma de detener una hemorragia.

Puede actuar como diurético

La seda del maíz es usada para tratar los problemas urinarios, se suele tomar en té o en polvos para tratar problemas urinarios. El maíz es conocido en muchos países porque tiene propiedades diuréticas.

Ayuda a la desintoxicación

 A través de sus propiedades diuréticas, el maíz puede ayudar a combatir los problemas digestivos y urinarios, por lo cual, estos tractos si se mantienen limpios pueden dar gran comodidad al cuerpo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunos historiadores coinciden en que la fecha se movió del 16 al 15 porque el dictador quería celebrar su cumpleaños

Te han repetido la historia desde que eres un chiquillo, la guerra en la que México logró por fin su Independencia comenzó el 16 de septiembre de 1810 y concluyó el 27 del mismo mes pero de 1821.

Ante el pueblo de Dolores Hidalgo, en Guanajuato, fue la madrugada del 16 de septiembre cuando el cura Miguel Hidalgo y Costilla dio el grito de levantamiento cerca de las dos de la madrugada del 16 de septiembre de 1810. Las palabras del cura, se cree, fueron varios “Vivas” para la Virgen de Guadalupe, los reyes católicos y la religión, además de algunos “Muera” al mal gobierno, sin embargo, no hay como tal una arenga a una guerra, pero sí a la independencia.

Durante esa madrugada, no fue Hidalgo quien tomó la campana de la iglesia para llamar a los pobladores, fue en realidad José Galván, un empleado de la parroquia.

Dos años después del llamado a la Independencia de México, fue el general Ignacio López Rayón, quien celebró la noche del 16 de septiembre de 1812, la primera “celebración” de Independencia y llevó a cabo una cena en Huichapan, Hidalgo.

Pero, la fecha de Independencia de México, en realidad fue elegida por José María Morelos, quien en sus “Sentimientos de la Nación” propuso solemnizar el 16 de septiembre de 1810 como el día de aniversario en que se levantó la voz, fue en este texto, base de la Constitución de 1814, donde se plasmó que ese día habría una fiesta nacional.

El primer gobernante que dio el grito fue Maximiliano I de México, que por primera vez en 1864 utilizó las arengas del movimiento patriótico en Dolores.

Entonces ¿por qué celebramos el festejo la noche del 15 y no del 16 y por qué el grito se da en el Zócalo?

Bueno, para empezar hay que recordar que estas grandes fechas de la nación hay muchas lagunas porque en ese entonces la única forma de saber lo que pasaba en otros estados era con testigos o periódicos locales, así que no hay una fuente que confirme muchos datos, sin embargo, los historiadores han ido formando poco a poco algo de lo ocurrido en el país.

Fue Porfirio Díaz quien decidió recorrer los festejos de la Independencia de México, pues el 15 de septiembre era su cumpleaños, así que lo que se le ocurrió fue acoplar la celebración a su cena de natalicio. Entonces, el grito que trasladó de Dolores al Zócalo, se celebraría a las 11 de la noche del 15, porque esa fue la hora en la que nació el dictador.

 Hemos de decir también, que esta creencia podría tener algunas fallas, pues se dice que la celebración del 16 de septiembre se movió al 15 desde 1840 debido a que era más cómodo hacerlo la noche del día anterior, que la madrugada de este.

 

 

 

 

 

 

 

Los Niños Héroes

Miércoles, 13 Septiembre 2017 18:41 Escrito por

Nombre genérico con el que se designa a los seis cadetes mexicanos del Colegio Militar que murieron heroicamente en la defensa del castillo de Chapultepec durante la invasión estadounidense de 1847. Los seis cadetes fueron Juan de la Barrera, originario de la Ciudad de México, nacido en 1828; Juan Escutia, nacido en Tepic, Nayarit, alrededor de 1830; Francisco Márquez, nacido en Guadalajara, Jalisco, en 1834; Agustín Melgar, oriundo de Chihuahua, nacido entre 1828 y 1832; Fernando Montes de Oca, originario de Azcapotzalco, y Vicente Suárez, quien nació en Puebla en 1833.

De la anterior lista de nombres de los Niños Héroes debe destacarse su edad: tenían entre 14 y 19 años, pues estaban recibiendo su formación en el Colegio Militar. Todos ellos perecieron el 13 de septiembre de 1847, cuando una columna del ejército de Estados Unidos tomó por asalto, a pesar de su heroica resistencia, el castillo de Chapultepec, donde se ubicaba el Colegio Militar. Situado en la ruta de hacia ciudad de México, el castillo era el último bastión defensivo que conservaban los mexicanos, y su caída permitió la entrada de las tropas estadounidenses en la capital mexicana al día siguiente. Aunque ya estaba perdida, la guerra se prolongaría hasta principios de 1848.

 Un enclave histórico

Chapultepec, que en lengua nahuátl significa "En el cerro de chapulín" (que equivale a langosta), era un lugar perteneciente a la jurisdicción de los tepanecas del señorío de Azcapotzalco. Cuando llegaron al lugar, los mismos aztecas lo calificaron de paradisíaco. Instalados en Chapultepec después de su larga peregrinación desde la mítica Aztlán, los aztecas realizaron grandes obras para fortificarlo y convertirlo en un lugar inexpugnable (probablemente, en 1280). Pero la frecuencia de sus guerras floridas y su crueldad levantaron la animosidad de los pueblos vecinos, que se aliaron contra ellos y les infligieron una dura derrota en el año Caña (1299), expulsándolos de Chapultepec para confinarlos en las inhóspitas tierras de Culhuacán.

Tras la fundación de Tenochtitlán en 1325, Chapultepec se convirtió en un santuario para los mexicas, en el que construyeron diversos monumentos. Nezahuacóyotl, rey de Texcoco y aliado de los aztecas, mandó construir en 1428 un adoratorio, y en 1465 Moctezuma I Ilhuicamina, hermanastro de Itzcoatl e iniciador del imperio azteca, hizo construir en la misma loma un acueducto con la finalidad de abastecer de agua a los habitantes de Tenochtitlán.

Cuando, a comienzos del siglo XVI, Hernán Cortés quiso tomar la populosa ciudad azteca, dirigió la estrategia desde el inmejorable puesto de mando que constituía el cerro de Chapultepec, lugar donde el virrey español Bernardo Gálvez, a finales del siglo XVIII (1783-1787), hizo levantar sobre las ruinas aztecas un edificio que sería destinado a albergar la residencia estival de los máximos representantes de la Corona española en el país mexicano, aunque las obras fueron abandonadas. Aprovechando parte de este edificio, en 1842 se instaló en él el Colegio Militar, bajo la dirección del general José Mariano Monterde, que sería tomado al asalto por las tropas de Pilow durante la invasión estadounidense de 1847, marco de la defensa heroica de los cadetes.

 

La Guerra Mexicano-estadounidense (1846-1848)

El expansionismo yanqui por los diversos territorios que en el futuro serían los estados de Texas, Nuevo México y California se había camuflado siempre bajo la excusa de la protección de sus intereses en esta región fronteriza. Esta forma de actuar de Washington se repitió cuando, después de la proclamación de la República de Texas, en 1836, y de la anexión pura y simple de Nuevo México en 1845, las tropas yanquis invadieron la República de México, aprovechando una coyuntura de inestabilidad social y política.

Después de la anexión de Nuevo México en 1845 y la ruptura de relaciones diplomáticas, el gobierno estadounidense había insistido en reclamar los territorios al norte del río Bravo; ante la negativa, ordenó en abril de 1846 su ocupación y se produjeron los primeros enfrentamientos militares. La declaración oficial de guerra tuvo lugar en mayo de 1846, y los mexicanos perdieron prácticamente todas las batallas. El general Zachary Taylor penetró por el norte; el coronel Stephen Kearny tomó Nuevo México y California; Winfield Scott, al mando de la marina, bombardeó el puerto de Veracruz y logró desembarcar y tomar la ciudad el 29 de marzo de 1847.

Al frene de un ejército de 13.000 hombres, el general Winfield Scott avanzó hacia la capital, batiendo a su paso al ejército mexicano en distintos puntos: Cerro Gordo, Contreras y Churubusco. Más tarde ocupó Casa Mata y Molino del Rey. Tras esta serie de victorias, la columna de Pilow se presentó el 12 de septiembre de 1847 ante el castillo de Chapultepec, último obstáculo cuya caída dejaría expedito el paso a la capital mexicana.

 Los Niños Héroes de Chapultepec

De nuevo el cerro de Chapultepec volvía a ser escenario de un acontecimiento histórico. La defensa, que corrió a cargo de 200 cadetes y 632 soldados del Batallón de San Blas, no pudo evitar la pérdida del bosque y el cerro, y la resistencia se trasladó al Colegio Militar. Los cadetes, en lucha cuerpo a cuerpo, resistieron heroicamente el asalto de las tropas norteamericanas, muy superiores en número. Tras sufrir graves pérdidas, los soldados norteamericanos consiguieron tomar la plaza. La tragedia de la derrota no pudo empañar la gloria del heroísmo sin par de unos jóvenes cadetes que prefirieron la muerte a entregarse al invasor.

Los seis cadetes, junto con parte de la guarnición de la Academia, tuvieron en jaque durante dos días al ejército estadounidense antes de perecer en la trágica batalla. Si bien hasta el momento se había atribuido erróneamente a Juan Escutia el acto heroico de haberse envuelto en una bandera mexicana y lanzado al vacío desde la azotea del Castillo, con objeto de que el enemigo no se apoderara de la enseña patria, en la actualidad todo parece indicar que el autor de este sublime acto patriótico fue Fernando Montes de Oca.

Hubo de transcurrir, sin embargo, algo más de un siglo para que los restos mortales de los seis jóvenes cadetes fueran descubiertos en el bosque de Chapultepec y reconocidos como tales oficialmente en 1947. En la actualidad, sus despojos descansan desde 1952 en el Monumento a los Niños Héroes, erigido en su memoria y situado al pie del cerro de Chapultepec. Dicho monumento es el resultado del trabajo conjunto del escultor Ernesto Tamariz y el arquitecto Enrique Aragón Echegaray.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de tantos años escuchando la melodía de su reloj cada hora, los londinenses han dejado parte de su personalidad en él; frío a la distancia, pero con una belleza sin igual…

Uno de los grandes iconos de la ciudad de Londres es, sin duda, el Big Ben; la torre del reloj que se sitúa en la esquina del enorme edificio del Parlamento Británico, y que es un sitio turístico obligado si viajas a este destino.

De acuerdo con información del portal vidayestilo.terra.co, el estilo de la capital británica está presente en su sociedad multicultural, en la vida de sus pubs y en las oportunidades de comercio y ocio que ofrece la urbe. Sin embargo, si hay algo que refleja el Londres Style es el Big Ben.

Esta inmensa construcción situada en el extremo noroeste del Palacio de Westminster, es su mayor símbolo desde 1859, y su aspecto desprende elegancia, clase, educación y majestuosidad. Todas esas características tan típicas de Gran Bretaña, y que casan a la perfección con su mentalidad abierta al visitante, así lo informa el portal viajarsinbrujula.es

Estos son algunos datos curiosos que seguro no sabías del enorme “Ben”

Su construcción

Quizás no sepas que la torre del Big Ben de Londres es de construcción relativamente reciente, pues se puso la primera piedra en septiembre de 1843 y se terminó en 1859. En comparación con otros monumentos es “joven”.

El nombre

El Big Ben no se llama Big Ben. En realidad ha sido siempre la Torre del reloj de Westminster, también conocida como Torre de San Esteban. Sin embargo se decidió cambiarle el nombre. ¿Para ponerle Big Ben? No. Para llamarle Elizabeth Tower (Torre Isabel)

La campana

El nombre de la torre en la que está el reloj es solo “La Torre del Reloj”; Big Ben es el apodo para la campana más grande en ella, antiguamente conocida como “Great Bell” (Campana Grande). Pero, por tradición se ha quedado el nombre de Ben.

¿Quién era Big Ben?

El origen del nombre no está del todo claro, pero existen dos hipótesis al respecto. La primera apunta que el Big Ben era Benjamin Hall, encargado de su construcción. La segunda indica que podría ser Ben Caunt, un famoso boxeador de la época que ayudó a subirla hasta el campanario.

 ¿Es muy alto?

La Torre del Big Ben mide 96 metros de altura, y es la tercera torre con reloj más alta del mundo. Sus cuatro relojes son de medidas idénticas. De 7 metros de diámetro, la manecilla de las horas mide 2.7 metros. La de los minutos mide 4.3 metros.

Las esferas

Las cuatro esferas del reloj cuentan con una misma inscripción en latín: “Domine Salvam Fac Reginam Nostram Vicotiam Primam” (“Dios salve a nuestra Reina Victoria Primera“).

La precisión

El Big Ben es el reloj más preciso jamás construido. Tanto que la Reina proclamó Lord a su diseñador, Edmund Beckett Denison. Ni los horrores de la Segunda Guerra Mundial consiguieron detenerlo. Sin embargo, sucumbió a una ola de calor de 2005 que lo expuso a una temperatura de 31 grados.

La Torre Pisa

Como si de la Torre de Pisa se tratara, el Big Ben también se está torciendo. Los expertos han descubierto que sufre una inclinación de 46 centímetros, y que además el Parlamento se está hundiendo. No obstante, tendrían que pasar 4 mil años para que la inclinación fuera comparable a la de Pisa.

Un lugar cinematográfico

Según una encuesta de Metro.co.uk, la Torre del Reloj fue votada como la locación cinematográfica más icónica de Londres. Es común ubicar una escena de cine o televisión con una toma de Big Ben junto con alguno de los autobuses rojos, característicos de la ciudad.

Las guerras

 Durante la Primera Guerra Mundial, y a partir de 1916, las campanas del reloj fueron silenciadas y la torre oscurecida por las noches durante 2 años para evitar que fuera atacada por los alemanes. En los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, la torre volvió a ser oscurecida por las noches.

 

 

 

 

 

 

 

10 secretos sobre el Museo Nacional de Antropología

Martes, 05 Septiembre 2017 03:13 Escrito por

Conoce detalles sobre el robo al museo, lo que provocó la llegada de Tláloc y el sonido extraño en su patio central

1. La columna de bronce

La columna de bronce de los hermanos Chávez Morado se ha convertido en el símbolo arquitectónico del museo. Es una cubierta colgante con caída de agua, que interpreta los cuatro puntos cardinales: Integración de México (este), Proyección de México (oeste) y Lucha del pueblo por la libertad (norte y sur).

2. El diseño

Estuvo a cargo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, quien también participó en la creación del Museo de Arte Moderno, la Basílica de Guadalupe, el Estadio Azteca y en la imagen de los Juegos Olímpicos de México en 1968. La construcción tardó 19 meses, entre febrero de 1963 y septiembre de 1964.

3. Atracos históricos

El museo fue saqueado en 1959 y 1985. La primera vez, cuando la sede del inmueble estaba en la calle Moneda, una persona sustrajo la pieza del “Coyote Emplumado” y más tarde fue recuperada en Estados Unidos. Sin embargo, el robo del 25 de diciembre de 1985 es el más grande que ha sufrido un museo mexicano: 140 piezas arqueológicas correspondientes a las salas Maya, Mexica y Molte Albán, las cuales alcanzaban un valor en el mercado de los coleccionistas de 15 mil millones de pesos de esa época. Cuatro años más tarde, se recuperaron 133 piezas, entre las que se encontraban la famosa máscara de jade del Dios Murciélago.

 4. El acervo

Las primeras piezas fueron halladas en 1790 y se resguardaban en el antiguo Museo Nacional de México (hoy Museo Nacional de la Culturas), ubicado en la calle de Moneda. La colección inició con la escultura monumental de “Coatlicue”, la “Piedra del Sol”, la “Piedra de Tízoc” y la cabeza de una Xiuhcóatl (serpiente).

5. A la vanguardia

 El Museo Nacional de Antropología forma parte del Google Art Project, un recorrido virtual con imágenes de 360 grados para observar a detalle 148 piezas (cada una con su respectiva explicación). En el proyecto participan 250 museos del mundo.

 6. El gran “Tláloc”

El traslado del monolito fue una hazaña que duró ocho horas, el 16 de abril de 1964. La escultura —de 165 toneladas y siete metros de altura— salió del pueblo de Coatlinchán, en el Estado de México, hacia la ciudad, en un remolque construido especialmente para su mudanza. Al llegar al museo, una torrencial lluvia inundó varias colonias aledañas.

7. Recorrido kilométrico

Explorar todas las instalaciones del museo, incluyendo pasillos, equivale a una caminata de 5.5 kilómetros.

 8. Sonidos prehispánicos

En el patio central se colocó un caracol de bronce esculpido por Iker Larrauri. La obra se llama El sol del viento y su función es emitir sonidos con las ráfagas del viento, que emulan la musicalidad de los instrumentos prehispánicos.

9. ¿Qué hay en el segundo nivel?

El museo alberga una vasta colección de objetos etnográficos que se exhiben en 11 salas del segundo nivel. Las piezas representan la cosmovisión y vida cotidiana de los pueblos indígenas. Hay cerámica, cestería, pluma, tejidos, plata e indumentaria.

 10. En números

 24 salas de exposición tiene el museo.7 mil 761 piezas arqueológicas en exhibición.2 millones 328 mil personas visitaron el museo en 2005; su récord.

 

 

 

 

 

 

 

 

A través del cine y la literatura no han ofrecido una imagen de Isabel de Baviera, emperatriz consorte del Imperio Austrohúngaro y familiarmente conocida como ‘Sissi’, como una persona cercana y muy querida por su pueblo, pero ese cariño que parece que se le procesó no llegó hasta tiempo después de su muerte, cuando, a petición de su viudo, el emperador Francisco José, se ordenó realizar una campaña en la que sobresalieran todas sus virtudes.

Y es que en realidad no fue una emperatriz querida por gran parte de sus súbditos, sobre todo austriacos que veían con malos ojos como Sissi defendió en más ocasiones al pueblo húngaro (donde sí que era realmente querida y admirada).

Isabel no estaba llamada para ser emperatriz y a pesar de haber nacido en una importante familia, le dieron una educación durante su niñez en la que creció sintiéndose libre y sin ataduras.

Pero todo se giró cuando de repente su primo Francisco José se fijó en ella durante una recepción en el Palacio de verano de la Familia Real Austriaca en Viena. Dicha recepción había sido organizada para que el heredero al trono del imperio fijara sus ojos en Elena, la hermana tres años mayor de Isabel. Pero el príncipe quedó prendado del encanto de Sissi (quien contaba en aquellos momentos con 16 años de edad) y dijo a su madre que con quien realmente quería comprometerse era con la joven Isabel.

La noticia no le sentó nada bien a Elena, pero mucho menos a Sissi, quien apreciaba a su primo pero no estaba interesada en él y mucho menos en convertirse en emperatriz. Las estrictas etiquetas sociales que obligaba la realeza no estaban hechas para ella y sabía de antemano que, a pesar de ser Francisco José un buen hombre, no sería totalmente feliz a su lado.

A pesar de ello se preparó todo para que el 24 de abril de 1854 contrajeran matrimonio en la Iglesia de los Agustinos de Viena. Tuvieron tres hijas y un hijo y numerosos fueron los viajes que Sissi realizó por gran parte de Europa con el fin de estar alejada del palacio real y así evitar a su suegra (que al mismo tiempo era su tía) quien se dedicaba a hacerle la vida imposible ya que le exigía una entrega total al cargo de emperatriz.

Los continuos viajes y la falta de presencia de Sissi en importantes actos sociales en Viena provocaron que gran parte de la población desaprobara su conducta e incluso la detestara como emperatriz.  Pero a pesar de sus continuos desplantes y ausencias, el emperador Francisco José seguía profundamente enamorado de ella, motivo por el que ordenaba a sus más allegados que no hablaran mal de su amada.

A la infelicidad de Sissi se le sumó la trágica muerte de su hijo Rodolfo, de 30 años de edad, el 30 de enero de 1889. En un principio se dijo que había sido por causas naturales (insuficiencia cardíaca) y posteriormente se confirmó que se había tratado de un suicidio junto a su joven amante (13 años menor que él).

Esto sumió en una profunda depresión a Isabel, quien puso todavía más distancia entre la familia real y ella (la habían apartado de su hijo cuando este era pequeño para que no recibiera una educación ‘mal influenciada’ por parte de la madre).

También cabe destacar que varios fueron los rumores que existieron sobre supuestas infidelidades y que incluso la hija menor (María Valeria) había sido fruto de uno de esos escarceos amorosos con un conde húngaro llamado Gyula Andrássy.

Sissi fue asesinada el 10 de septiembre de 1898 en Ginebra (Suiza) por el anarquista italiano Luigi Lucheni quien clavó un estilete en el corazón de la emperatriz, quien moriría pocas horas después.

Su viudo, el emperador Francisco José I, ordenó que se le rindieran todo tipo de homenajes y mandó organizar un solemne funeral.