Estudiante muere en el sismo; roban su tarjeta y gastan sus ahorros

Jueves, 28 Septiembre 2017 01:16 Escrito por  JESUSA CERVANTES / proceso.com.mx Publicado en Nacional Visto 77 veces
La estudiante Alejandra Vicente Cristóbal. Foto: Especial La estudiante Alejandra Vicente Cristóbal. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “Perdí todo, mi casa, mis documentos, a mi hija Alejandra Vicente Cristóbal, pero a ella, después de muerta en el sismo, le robaron sus ahorros por 33 mil pesos, pues alguien encontró su tarjeta y la vació este lunes 25”, relata don Porfirio Vicente Velasco.

Alejandra, estudiante de Sociología en la Universidad Autónoma de México (UAM), no tuvo clases el martes 19, así es que decidió quedarse en casa a estudiar. Su departamento formaba parte del edificio de cinco pisos localizado en la calle de lateral de Viaducto y calle Torreón de la colonia Narvarte. A las 13:14 del 19 de septiembre el inmueble se desplomó.

El edificio de cinco pisos, detalla don Porfirio, quien 18 años atrás tomó la consejería del inmueble en sus manos, era de oficinas; los únicos que vivían en él eran su esposa, él y Alejandra.

“Ese día Alex no tuvo clases y se quedó a estudiar, su mamá salió a las 12 del día y yo andaba revisando otros edificios que administro. Desde que ocurrió el sismo no me moví de aquí”, recuerda mientras sostiene en sus manos el acta de defunción que certifica la muerte de su hija, sepultada por toneladas de cemento.

Don Porfirio dice que en el edificio laboraban cerca de 40 personas y ellos tres. “Sólo fallecieron diez, entre ellos mi hija”, dice. El 19 de septiembre, de la parte baja, alcanzaron a salir diez empleadas de un salón de belleza y siete más fueron rescatadas con vida y otro número resultaron muertas.

El último cuerpo que rescataron fue el de Alejandra durante la mañana del miércoles 20. Y aunque los trabajos de búsqueda continuaron a lo largo de ese día, no se encontraron más cuerpos; para la mañana del jueves 21, trascabos y otra maquinaria pesada del Ejército empezó a remover los escombros y varios camiones de carga los retiraron de ahí.

Los padres de Alejandra, a quien incineraron, acudieron a la sucursal de HSBC en el Parque Delta para cancelar las cuentas de su hija y las tarjetas de crédito de él, “pues me quedé sin documentos, sin tarjetas, sin mi hija, sin nada, perdimos todo. Y fuimos mi esposa y yo a cancelarlas. La sorpresa es que la tarjeta estaba vacía. ¡Alguien la tomó y la usó, tenía pagos de Zara y Best Buy”.

 

Alejandra murió el martes 19 y los movimientos a su tarjeta se realizaron este lunes 25.

“Pero ya el banco se enteró de lo ocurrido y nos va a regresar el dinero. Esa cuenta yo se la abrí a mi hija desde que nació, cada que podía le depositaba y era para sus gastos, para su universidad. Robarle es no tener ética, es una desvergüenza de quien la encontró y utilizó”, reprocha don Porfirio, mientras observa los arreglos florales colocados sobre lo que quedó del edificio en el que trabajó y vivió junto con su hija.

En la plancha de cemento que albergó el edifico de cinco pisos había varios despachos, una empresa de fumigación, un salón de belleza y una empresa que realizaba evaluaciones psicológicas.

El miércoles 20, cuando los rescatistas lograron llegar a Alejandra, la encontraron con medio cuerpo doblado: de entre su abdomen y pecho salió una perrita, “Rubí”, a quien la universitaria protegió con su cuerpo. Hoy es lo único que sus padres pudieron recuperar de entre la desgracia.

Don Porfirio y su esposa viven por el momento en la colonia Portales con familiares, pero requieren, como cientos de capitalinos, un lugar dónde rentar. Porfirio fue a Universidad 800 para solicitar los 3 mil pesos que el gobierno de Miguel Ángel Mancera anunció se entregarían a quienes perdieron su vivienda, pero “no encontré nada, ni una carpa o persona alguna que nos explicara dónde podemos recibir el dinero”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Modificado por última vez en Jueves, 28 Septiembre 2017 01:29